Uno de los pocos discos que me obligó a oírlo completo, en orden y sin apurarlo, me acompañó en formato cassette por años; incluso recuerdo los saltos debido al abuso que le impuse. Siamese Dream (1993) es "redondo", casi como una historia con principio, desarrollo y final. Sus 13 canciones están fabricadas con esmero y ninguna sobra. Ninguna debería reemplazar a otra.
El contexto en el que nació no podía ser sino la crisis de los Smashing Pumpkins. Luego de su disco debut Gish (1991), que los llenó de expectativas y presiones de aquél mal necesario conocido como sellos discográficos, todo estaba mal para la banda. Entre rompimientos amorosos, drogas y depresión los cinco chicos veían el fin de las calabazas.
Pero los mandamases de dinero presionaron para el esperado segundo disco a Billy, que remeció su depresión y puso manos a la obra. Obsesivamente, volcó su experiencia en la música. Es notorio en las letras de los que se transformaron en himnos de los 90' como Today y Disarm. Y por si dudan el crédito del calvo vocalista, en el mismo disco sale explicíto que fuera de la composición de Soma y Mayonaise, en la que Iha le echó una manito a Corgan, el resto son todas creaciones del líder.
No sólo las letras fueron los escapes de Corgan, porque en la música se le agradecen joyas como la intro de Cherub Rock, el primer tema del disco, que abre con casi un minuto de batería y guitarra imperdible e inolvidable. O toda la fuerza y magnitud de Silverfuck, ya imponente en el disco, en su versión en vivo (parte 1 - parte 2) llega a los límites soñados por todo asistente a conciertos.
El autoritario y sus compañeros que a rastras y empujones se encontraron en el Triclops Studio de Marietta, Georgia - en parte para alejar a Jimmy Chamberlain, el baterista, de las drogas - sacaron el Siamese Dream en cuatro meses. Conocido era que la bajista D'arcy Wretzky se encerraba en el baño, James Iha, el guitarrista, se taimaba y no decía palabra y Chamberlain desaparecía por días en busca de drogas. Dice la leyenda que lo último terminó cuando Billy lo puso a tocar la ya mencionada intro de Cherub Rock una y otra y otra vez por horas... hasta que le sangraron las manos.
De los discos de la década pasada, este definitivamente pertenece a la antología de lo mejor y más representativo del espíritu de la época. La obsesión tiene sus recompensas, después de todo.
jueves, 27 de marzo de 2008
El sueño pegado de Billy Corgan
Publicado por Clo en 13:28
Etiquetas: 90, banda recomendada, Discos amados, smashing pumpkins
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5 comentarios:
Ey, muy buena reseña, no soy un fan empedernido de Smashing Pumpkins, pero de que me gustan, me gustan mucho. Muy buen escrito, es super clarito, preciso :D
Soy amigo de la Basi, ella me dio el dato del blog, así q mis felicitaciones para tí (y para la Basi de pasada)
Saludos!!!
Jano.-
Bueno, creo que mi comentario no es un misterio para nadie: me encantan los Pumpkins, encuentro que Billy es uno de los mejores músicos de los 90 y, definitivamente, amo este disco.
Es cierto, debo admitir que el favorito de los Pumpkins para mi es Mellon Collie porque me transporta por un montón de sensaciones, desde la obertura clásica que le da nombre al disco hasta temas como X.Y.U. con toda su potencia metalera.
De Siamese Dream poco puedo decir que no haya dicho en este excelente post Clo. Es un disco excelente, completo, donde nada falta ni nada está demás.
Cariños y saludos niñas, me gusta su bolg así que actualícenlo más seguido!!! =)
Ylla
Y esto cuándo lo actualizan?
xD
Saludos!
Protesto junto con 'juaneto'... ya pues chicas, pónganse las pilas, queremos leerlas!!!
Saludos
Ylla
cof cof cof.
FIIFIFIIIIUUUUU!!!!
(por si no cacharon, era una pifia)
Actualicen esto!
Saludos :D
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