sábado, 2 de febrero de 2008

Las visitas arriesgadas se agradecen

Para fines de enero del año pasado, lamentaba no poder asistir a Coldplay en Espacio Riesco. Calculaba el dinero para Incubus. Me emocionaba con los rumores de grandes conciertos que podían realizarse (Björk, entre otros). El 2007 fue un excelente año en materia de conciertos.

Este año partió flojo, en comparación. Iron Maiden (9 marzo, Pista Atlética Estadio Nacional) y Sophie Ellis-Bextor (29 marzo, Estación Mapocho) están entre los pocos confirmados. Ninguno de ellos sorprende, pues se trata de apuestas seguras, consagrados. De esos eventos que tienen a mucha gente esperando y que contienen una energía masiva especial, en sincronía, catártica y genial.

Pero es muy interesante lo que pasa con las apuestas. ¿Recuerdan el paso de Lilly Allen por aquí? Causó curiosidad por el simple hecho de ser una artista tan nueva, con solo un disco que mostrar en vivo, viniendo para acá. Regalos así dan esperanza que aquellos grupos y solistas no tan consagrados, no tan maestros y más arriesgados, escuchen de nosotros. Y vengan. Ojalá sin cobrarnos demasiado.
Por eso agradezco la visita de Interpol (6 marzo, Teatro Caupolicán). Con Our Love to Admire, su tercer disco y el más exitoso de su carrera, van a cumplir con sus fieles y captarán nuevas orejas.

Mientras esperamos a que los rumores - declaraciones - anuncios concreten, no está mal vitrinear. Así que si no ubican a Interpol, prueben la taciturna y pegajosa The Heinrich Maneuver.

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